En un mundo cada vez más dependiente de las aplicaciones móviles, Akamai ha revelado en su estudio ‘Fortalezas digitales bajo asedio: amenazas a las arquitecturas de aplicaciones modernas’ un alarmante aumento de los ciberataques dirigidos a aplicaciones y API. Según el informe, estos ataques crecieron un 49% entre el primer trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2024, alcanzando más de 26 mil millones de incidentes en junio de 2024. Las aplicaciones y API, esenciales para el funcionamiento empresarial, se han convertido en objetivos lucrativos para los ciberdelincuentes debido a las brechas de seguridad que presentan.

El riesgo de aceptar acuerdos legales sin leer
En el dinámico mercado de aplicaciones móviles de América Latina, donde el uso de smartphones se proyecta en un 83% de las conexiones para 2025, aceptar términos y condiciones sin leerlos puede representar un grave riesgo de seguridad. Jairo Parra, experto en ciberseguridad de Akamai, explicó que algunos acuerdos legales permiten que los dispositivos móviles se conviertan en nodos de red proxy, facilitando el robo de datos sensibles y ancho de banda. En ciertos casos, esta conversión ocurre sin conocimiento del usuario, ya sea por funciones integradas en la aplicación o por la instalación de malware.
Los proxies móviles, utilizados para acceder a servicios específicos, pueden ser aprovechados por ciberdelincuentes para propagar cargas maliciosas, interceptar contraseñas o comprometer sesiones de aplicaciones como WhatsApp. Además, prácticas como las de empresas de extracción de datos que incentivan a desarrolladores a incluir kits de desarrollo de software (SDK) en sus aplicaciones, exponen a los usuarios a riesgos adicionales al convertir sus dispositivos en proxies incluso cuando las aplicaciones funcionan en segundo plano.
El panorama de amenazas y recomendaciones
Las aplicaciones modernas y las API están plagadas de miles de vulnerabilidades conocidas, mientras los atacantes descubren nuevas debilidades cada día. Según Akamai, los ciberdelincuentes combinan ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS), botnets y explotación de vulnerabilidades en aplicaciones web y móviles, diseñando campañas cada vez más sofisticadas.
Parra aconseja a los usuarios leer detenidamente los acuerdos legales antes de aceptar cualquier aplicación, así como revisar calificaciones y comentarios que puedan advertir sobre comportamientos inesperados o uso indebido de proxies. Estas medidas son clave para minimizar riesgos en un entorno digital en constante evolución.