Check Point Research revela que los ataques ransomware han experimentado un alarmante incremento del 37%, con demandas de rescate que superan los cinco millones de dólares, según informes recientes. Los sectores más vulnerables incluyen educación, gobierno/militar y sanidad.

El año pasado, los gobiernos enfrentaron demandas medias de rescate de 2,07 millones de dólares, evidenciando un crecimiento exponencial y un impacto crítico en las infraestructuras. Ante esta situación, la preparación proactiva a nivel empresarial se vuelve esencial.
Check Point Software destaca la realización de simulacros como una estrategia clave para mitigar el impacto del ransomware. Aquí hay cinco puntos fundamentales para llevar a cabo un simulacro efectivo:
- Educación de base: Los empleados deben comprender las razones y las herramientas para enfrentar incidentes de ransomware. Proporcionar información clave durante los simulacros garantiza una participación activa.
- Crear un ambiente de colaboración: Configurar un entorno amigable donde todos se sientan libres de expresarse es esencial. Los simulacros buscan mejorar la ciberseguridad de la empresa.
- Crear un ‘ataque’ realista: La clave es simular situaciones lo más cercanas a la realidad posible. Desde un correo electrónico de phishing hasta la restauración de sistemas, cada fase debe abordarse para una preparación completa.
- Variaciones del escenario: Introducir obstáculos y escenarios diversos prepara a los equipos para circunstancias inesperadas. Diferentes demandas de rescate o cepas de ransomware mantienen a los equipos alerta.
- Evaluación final: Al concluir el ejercicio, evaluar fortalezas y debilidades es crucial. Analizar la comunicación, el cumplimiento de procedimientos y la reacción ante cambios inesperados permite fortalecer la preparación ante ciberataques.
Eusebio Nieva, director técnico de Check Point Software para España y Portugal, advierte sobre la creciente amenaza de los ataques de ransomware y destaca la necesidad de preparación. ‘Las empresas no pueden permitirse estar desprevenidas ante estos ataques, ya que podrían verse abocadas a crisis financieras insostenibles’, añade Nieva. El riesgo de poner en peligro información sensible es alto, y la respuesta proactiva se convierte en un imperativo empresarial.