En un contexto de alta competitividad regional y una acelerada transformación digital, Chile se está posicionando como un polo de innovación y tecnología en América Latina, gracias al plan Invirtamos en Chile. Bajo la gestión de turno, el país lanzó este ambicioso proyecto que reúne 28 medidas estratégicas diseñadas para estimular la inversión pública y privada, sobre todo en sectores como el IT y las energías renovables. A través de seis ejes principales, el gobierno chileno apunta a atraer capital, impulsar el desarrollo sostenible y modernizar la economía, ofreciendo un marco de incentivos que va más allá de la capital, Santiago, y que incluye diversas regiones del país, cada una con un enfoque específico.

Una de las áreas clave del plan se centra en los incentivos tributarios. En este contexto, el gobierno ha establecido un fondo de 500 millones de dólares en créditos tributarios destinado a proyectos con impacto económico y ambiental, buscando que las empresas puedan compensar impuestos al involucrarse en iniciativas tecnológicas y sostenibles. Adicionalmente, se eximen ciertos tributos en sectores estratégicos, como en la minería del cobre, donde los nuevos proyectos quedan excluidos de la tasa Ad-Valorem, favoreciendo así el desarrollo de tecnologías aplicadas a la minería y la eficiencia energética en esta industria clave del país. La exención tributaria, unida a créditos para la innovación sostenible, representa un marco atractivo para las empresas de tecnología que buscan expandirse en Chile.
En cuanto al financiamiento, el rol de la Corfo y BancoEstado se destaca al facilitar líneas de crédito especiales para proyectos de IT y transformación digital. Estos fondos están particularmente orientados a pequeñas y medianas empresas del sector, que a menudo enfrentan dificultades para acceder a financiamiento. Este acceso a capital, junto con la colaboración de entidades financieras y gubernamentales, es fundamental para que las empresas tecnológicas emergentes encuentren un entorno favorable para su desarrollo, especialmente en regiones alejadas de la capital.
La inversión en infraestructura pública representa otro componente fundamental. Dentro del plan, el gobierno ha anunciado un robusto impulso en redes de datos, conectividad y centros de datos. Este despliegue de infraestructura es esencial para sostener la expansión de los servicios IT en el país, asegurando que no sólo las grandes urbes como Santiago puedan beneficiarse de la digitalización. Se promueve así una economía digital más accesible, integrando a diversas regiones de Chile y preparando el país para los desafíos de la economía digital.
La promoción de inversión extranjera es un aspecto que se ha fortalecido mediante el trabajo de InvestChile, la agencia nacional encargada de atraer capital extranjero. Se han reabierto agregadurías en Europa y América del Norte, con el objetivo de captar interés de empresas tecnológicas globales. Además, el equipo de InvestChile ha reforzado su estructura para facilitar el establecimiento de estas empresas, promoviendo a Chile como un destino atractivo para la inversión IT en Latinoamérica. El gobierno ha diseñado esta estrategia con la convicción de que la llegada de inversión extranjera puede ser el motor para que el país no sólo adopte nuevas tecnologías, sino que también se convierta en un referente de la región en términos de innovación.

Dentro de los planes de mejora regulatoria, la simplificación de permisos y trámites administrativos destaca como un avance significativo. Con la creación de una ventanilla única para permisos sectoriales, el gobierno facilita la obtención de autorizaciones para proyectos IT, acelerando los tiempos de implementación y reduciendo las barreras burocráticas. Esto no solo acelera los procesos para empresas locales, sino que también aumenta la competitividad del país en el ámbito global, mostrando a Chile como un país ágil y adaptable para la instalación de proyectos tecnológicos.
El plan también aborda la necesidad de alianzas público-privadas, un pilar clave para la implementación de soluciones innovadoras y sostenibles. Estas alianzas buscan conectar al sector privado con el público, incentivando la colaboración en proyectos de tecnología avanzada y promoviendo una economía más inclusiva. Las políticas apuntan a que, mediante la colaboración, el sector privado pueda ayudar a resolver desafíos de digitalización en sectores clave como la salud, educación y administración pública.
Por último, el plan Invirtamos en Chile pone un fuerte énfasis en las particularidades de cada región del país. La Región Metropolitana concentra buena parte de los esfuerzos, con un enfoque en infraestructura digital que incluye centros de datos y acceso al financiamiento para startups. Las regiones del Norte, como Antofagasta y Atacama, cuentan con incentivos específicos para el desarrollo de tecnologías aplicadas a la minería, promoviendo la transición a una minería más sostenible y eficiente. En el sur de Chile, particularmente en Biobío y Los Lagos, se impulsa el uso de energías renovables y tecnologías de conectividad, mientras que en Magallanes se aprovechan las condiciones climáticas para fomentar centros de datos que operen con eficiencia energética. Este enfoque regional se traduce en un desarrollo más equitativo y adaptado a las fortalezas de cada área geográfica del país.
El impacto esperado de Invirtamos en Chile en el sector IT es significativo. El plan proyecta atraer inversiones extranjeras por un valor de 2,000 millones de dólares en 2024, y anticipa que el país logrará un aumento del 5% en la inversión total. Estas cifras, combinadas con la proyección de generar entre un 0,5% y 0,8% más de empleo, consolidan a Chile como uno de los destinos preferidos para la inversión en tecnología en la región. La combinación de incentivos tributarios, financiamiento accesible, infraestructura moderna, simplificación de trámites y colaboración público-privada, convierte a Chile en un ambiente altamente competitivo para el desarrollo del sector IT en América Latina.El plan Invirtamos en Chile es una apuesta estratégica que posiciona al país como un polo de atracción para la tecnología y la inversión sostenible, aprovechando su contexto regional y sus políticas inclusivas para fomentar un crecimiento robusto y sostenido en el ámbito tecnológico.