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Comunitel a la vanguardia en soluciones para centros de cómputo

Los centros de cómputo desempeñan un papel fundamental, sirviendo como el núcleo pulsante de la economía digital global. Desde sus modestos comienzos en las décadas de 1950 y 1960 hasta su sofisticada infraestructura actual, estos centros han experimentado una evolución sin precedentes. Sin embargo, en este viaje hacia la innovación, un factor crítico ha emergido como piedra angular para su funcionamiento eficiente y confiable: la calidad de la energía.

Desde Comunitel SA hemos visto que en el último tiempo la electrónica de potencia y la proliferación de cargas no lineales en las redes eléctricas hizo que la calidad de energía se vuelva un aspecto crítico para el funcionamiento de los centros de cómputo.

La electrónica de potencia y la proliferación de cargas no lineales en las redes eléctricas han hecho que la calidad de energía se vuelva un aspecto vital. 

Comunitel SA cómo las fluctuaciones de voltaje, armónicos y otros problemas pueden afectar negativamente el rendimiento de los equipos informáticos, incluso provocando daños irreparables en el hardware.

En respuesta a estos desafíos, los ingenieros de centros de datos han implementado diversas medidas para mejorar la calidad en sus instalaciones. Aunque UPS y grupos electrógenos de respaldo han sido recursos importantes, los problemas persisten, especialmente con el aumento de equipos afectados por la mala calidad de energía.

La adopción de la pirámide de energía, con enfoque en distintas capas de protección, ha sido fundamental. Desde el cableado y puesta a tierra hasta la mitigación de sobretensiones transitorias, estas soluciones no solo protegen los equipos informáticos, sino que también garantizan una disponibilidad continua de energía.

Un aspecto menos comprendido pero igualmente crucial son las Sobretensiones Transitorias, responsables de daños físicos y fallos en el software. Con el estándar ANS/IEEE C62.41 como guía, SineTamer ha desarrollado protectores eficientes que ofrecen la menor tensión residual, una velocidad de actuación ultrarrápida y una amplia gama de modos de protección.

La falta de protección adecuada puede resultar en daños costosos y una mayor carga operativa. Además, la eficiencia energética se ha convertido en una prioridad, no solo por razones económicas, sino también ambientales, reduciendo tanto los costos como la huella de carbono.