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Edge, IoT y Campus: se multiplica la conectividad

A nivel global, el IoT representa la piedra angular para la formación de las ciudades inteligentes, urbes en donde la tecnología juega un rol fundamental para aportar una mejor calidad de vida a sus habitantes, un mayor cuidado del medioambiente y, por supuesto, un alto nivel de productividad económica. Estas ciudades, que concentrarán el PBI (Producto Bruto Interno) del mundo en la próxima década, requieren, como condición indispensable para convertirse en inteligentes, impulsar junto al desarrollo de su infraestructura física (autopistas, aeropuertos, edificios, etc.) la creación o el fortalecimiento de una infraestructura lógica. Esto es, una infraestructura de TI y telecomunicaciones eficiente y apta para un escenario altamente demandante.

El factor común es el crecimiento del flujo de información. Más que nunca, hoy convivimos con un volumen enorme de datos disponible para ser transmitido y analizado en tiempo real, para convertirse en información útil para una toma de decisiones rápida y efectiva. Se ve reflejado en el hecho de que, cada día, vemos más dispositivos, sensores, chips incorporados a objetos y máquinas que envían y reciben información a través de Internet sin la necesidad de intervención humana durante este proceso.

El IoT implica sumar objetos a la interacción de información con las personas, generando un escenario de intercambio mucho más grande. Por su parte, el edge hace llevar tecnología central a los confines de la región, para evitar la latencia y disparar los negocios

Hoy en día, la implementación del IoT en Edge Computing se posiciona como una pieza clave para el IoT, permitiendo un procesamiento más rápido y eficiente de datos, fundamental para aplicaciones que requieren baja latencia y respuestas en tiempo real. Emerge como un pilar esencial para el IoT, permitiendo un procesamiento de datos más rápido y eficiente. Este enfoque resulta fundamental para aplicaciones que demandan baja latencia y respuestas en tiempo real, mejorando significativamente la experiencia del usuario.

La industria se embarca en la creación de estándares comunes para el IoT, facilitando la interoperabilidad entre dispositivos y promoviendo un ecosistema más unificado, lo que contribuirá a un desarrollo más armonioso y eficiente del Internet de las Cosas.

De ahí se sube a casos como los campus, sea para universidades o empresas, sectores industriales específicos, como minería y oil & gas, donde hay que operar a distancia, y en gobierno lo que es ciudades digitales, o edificios inteligentes. Ya se están logrando máximas comunidades en estos puntos, a nivel internacional pero también regional. Las telcos juegan un rol clave al respecto, ya que pueden ofrecer servicios de monitoreo a distancia, control de flotas, etc. El famoso ‘X como servicio’ en muchos más rubros.  

Además, la sostenibilidad surge como un enfoque clave en este camino, con iniciativas destinadas a reducir la huella de carbono de las infraestructuras de telecomunicaciones y a fomentar prácticas ecofriendly en el diseño y despliegue de dispositivos IoT. Estas iniciativas buscan un equilibrio entre la innovación tecnológica y la responsabilidad ambiental.

Respecto a la infraestructura y diseño de campus, se espera que el IoT permita perfeccionar procedimientos en el campus mediante sensores y una infraestructura inteligente. Ejemplos: facilitar el acceso y el servicio de bibliotecas y comedores; saber en tiempo real el uso de espacios como salas de conferencias y playas de estacionamiento; y mediante cámaras de seguridad conectadas a un registro de analíticas, detectar actividades anómalas en el campus.

En cuanto a experiencias de aprendizaje, el IoT debe mejorar la capacidad del estudiante y la institución para hacer seguimiento del rendimiento y personalizar el método de enseñanza/aprendizaje. Pero no solo eso, los dispositivos wearables, como los conocidos smartwatch y GPS, conectados a Internet permitirán obtener información respecto a la interacción del estudiante con los distintos espacios y actividades en el campus. Incluso se prevé que podría ofrecer información respecto al estado emocional de los alumnos en el campus (especialmente de los residentes), según el patrón de comportamiento registrado por estos dispositivos.