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El futuro de la seguridad es tecnología y factor humano

Por Carlos Beltrán Rubinos, director de Operaciones de Verisure.

Carlos Beltrán Rubinos, director de Operaciones de Verisure

En un mundo en constante evolución, el sector de la seguridad no se queda atrás. La tecnología avanza a pasos agigantados y las empresas líderes en innovación deben esforzarse por estar siempre a la vanguardia de los cambios. Por su lado, las personas cada día demandan más y mejores productos, servicios, experiencias, pero también, buscan la cercanía y la calidez del trato uno a uno, por lo que el desafío es doble.

Hoy, entre las principales tecnologías que están impulsando el sector, como punta de lanza se ubica la incorporación de inteligencia artificial (IA) en dispositivos y soluciones. La IA tiene el potencial de revolucionar la forma en que abordamos la protección de las personas y sus propiedades -y efectivamente, ya lo está haciendo-, ofreciendo una experiencia de seguridad más completa y eficiente. Algunas aplicaciones a partir de IA incluyen análisis de video en tiempo real para detectar actividades sospechosas, la identificación de patrones de comportamiento anómalos y la optimización de respuestas ante emergencias.

La conectividad y la domótica también juegan un papel importante en las soluciones actuales y futuras. La integración de sistemas de seguridad con dispositivos inteligentes y plataformas de automatización en los espacios están permitiendo a los usuarios controlar y monitorear sus hogares o comercios de manera remota, brindando mayor comodidad y tranquilidad. Algunas tendencias en este ámbito incluyen el uso de cerraduras electrónicas, video doorbells (porteros con cámara) y sistemas de alarmas que se adaptan a las necesidades y rutinas de las personas.

La ciberseguridad es otro aspecto crucial cuando hablamos del futuro de la protección. A medida que aumenta nuestra dependencia de la tecnología y los dispositivos conectados, también lo hace la necesidad de proteger la información personal y los sistemas contra posibles ataques cibernéticos. Las empresas de seguridad integral, por lo tanto, constantemente debemos invertir en este sentido y desafiarnos a desarrollar infraestructuras robustas y actualizadas, así como contar con profesionales expertos y especialmente formados en este campo para garantizar la protección de los datos de los clientes.

Mirando hacia adelante, a su vez, existe un gran potencial en la aplicación de tecnologías emergentes como el Internet de las cosas (IoT), el 5G y el aprendizaje automático. Estas tecnologías permitirán una mayor interconexión entre dispositivos y sistemas, una comunicación más rápida y eficiente, y una capacidad de análisis y respuesta mejorada ante situaciones de riesgo.

Asimismo, en esta industria particular, por detrás de las tecnologías de vanguardia, es vital también contar con equipos de personas capacitadas para dar curso a cada situación con empatía y profesionalismo. Los usuarios necesitan saber que del otro lado hay alguien, un ‘par’, que los puede comprender, ayudar y acompañar. Por lo que el factor humano es un punto más que clave siempre, y la tecnología no podrá reemplazarlo. En este sentido, es necesario no perder de vista el valor de la combinación de los nuevos avances tecnológicos y la intervención humana. No es posible proteger personas, sin personas.

Y agrego algo adicional, pero no menos importante: la colaboración. El trabajo conjunto entre la industria, los gobiernos y las instituciones académicas también es y será un aspecto crucial para continuar enfrentando los desafíos de seguridad y ayudar a crear un entorno protegido para todas las personas.