Por Marcelo Bertolami, director de Socios Regionales y del equipo de Tecnología de Latam en Intel

La tecnología ya no es promesa futura: es presente transformador. En los últimos 20 años, la tecnología llegó a cerca del 50% de la población en desarrollo, según Naciones Unidas, convirtiéndose en un agente de cambio que mejora conectividad, inclusión financiera y acceso a servicios básicos. Esta expansión representa una herramienta fundamental para nivelar las condiciones sociales y económicas en todo el mundo.
Los beneficios de la digitalización atraviesan todos los sectores. En los hogares, la posibilidad de comunicarse, acceder a información y entretenimiento es ahora cotidiana. En salud, las tecnologías permiten salvar vidas, mejorar diagnósticos y controlar enfermedades crónicas con herramientas de monitoreo remoto. En educación, los entornos virtuales, la formación a distancia y las plataformas digitales están ampliando el acceso a contenidos y oportunidades antes restringidas a unos pocos.
Tecnología y equidad: una oportunidad global
Innovaciones en salud han reducido la mortalidad infantil y ampliado la esperanza de vida. En agricultura, se mejoró el rendimiento de las cosechas, ayudando a combatir el hambre. El acceso a energía, agua potable y saneamiento también creció, apalancado por tecnologías modernas. Estos avances generan impacto tanto en zonas urbanas como rurales, beneficiando desde niños hasta adultos mayores, sin importar la geografía o el nivel de desarrollo.
En este presente transformador, la conectividad es la base de todo. Según GSMA, en 2024 el 57% de la población global utilizaba internet móvil y el 68% tenía acceso a internet. Estos datos reflejan el grado de apropiación de la tecnología a nivel global, aunque aún queda un gran camino por recorrer.
Cerrar la brecha digital, un objetivo urgente
La conectividad no sólo implica acceso a internet, sino también la posibilidad de participar plenamente en el desarrollo económico. GSMA estima que conectar a quienes hoy no tienen internet móvil podría incrementar el PIB mundial en 3,5 billones de dólares hasta 2030, beneficiando en un 90% a países de ingresos bajos y medios. Naciones Unidas propone que para ese año todos los habitantes tengan acceso seguro y asequible a internet, como parte de los ODS.
El Banco Mundial señala que mejorar la infraestructura digital global impulsa el crecimiento, crea empleo, fortalece la resiliencia y reduce la vulnerabilidad ante crisis climáticas. En sectores como movilidad, salud, manufactura y retail, la conectividad puede añadir hasta 2 billones de dólares al PIB global, según McKinsey. Además, permite avanzar en equidad social y acceso a la información.
Hacia una vida mejor impulsada por tecnología
El ecosistema actual, cada vez más conectado, favorece la expansión de tecnologías como la nube, el internet de las cosas, la inteligencia artificial y el edge computing. Estos avances habilitan ciudades inteligentes que optimizan recorridos, mejoran el tránsito y reducen accidentes. En salud, millones de dispositivos conectados permiten monitoreo en tiempo real y diagnóstico asistido por inteligencia artificial, elevando la precisión y rapidez de la atención médica.
La capacidad de analizar grandes volúmenes de datos impulsa el desarrollo de tratamientos innovadores. La tecnología ya está redefiniendo la calidad de vida, exigiendo a su vez inversiones, marcos regulatorios adecuados y esfuerzos por garantizar equidad.