A lo largo de los años, Chile se consolidó como un polo de tercerización en la región, impulsado por políticas favorables y una idiosincrasia que lo acerca más al perfil estadounidense en comparación con otros países. Esto lo convierte en un referente que gana relevancia con el tiempo, incluso en un contexto de creciente competencia. Hoy, Chile es el destino preferido en el sur para operaciones de tercerización en el ámbito de TI.

El país ya era un centro destacado de proveedores en múltiples áreas: desde conectividad y servicios offshore, como contact centers y gestión integral de TI, hasta servicios de BPO y desarrollo de software, especialmente en recursos humanos y software factories. Sin embargo, en los últimos años, Chile ha atraído también a empresas de tercerización de datacenters y colocation, un sector que inicialmente se desarrolló en Brasil y luego se expandió a México y Colombia, antes de asentarse en territorio chileno. Estas inversiones millonarias están teniendo un impacto directo en el mercado local.

En 2024, el impulso a los centros de datos en Chile alcanzó una escala sin precedentes, gracias al Plan Nacional de Data Centers, una estrategia del Gobierno que espera generar la instalación de hasta 30 nuevos centros en el país, movilizando una inversión aproximada de 2,500 millones de dólares. Este plan no sólo pretende satisfacer la creciente demanda de almacenamiento y procesamiento de datos, sino también consolidar a Chile como un nodo digital clave en América Latina. Las autoridades, lideradas por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, han establecido lineamientos claros para que esta expansión sea sostenible en términos ambientales, promoviendo el uso de energías renovables y la eficiencia en el consumo hídrico y energético.
Chile se destaca por su infraestructura avanzada en conectividad, donde la ciudad de Santiago es reconocida mundialmente por su penetración en fibra óptica y la alta velocidad de su internet. Este entorno ha atraído a gigantes de la industria como Amazon Web Services (AWS), Google y Microsoft, quienes ven en Chile un destino ideal para sus centros de datos en el sur del continente. La estabilidad económica y política del país, en contraste con otros mercados vecinos, lo hace especialmente atractivo para empresas que buscan seguridad en sus inversiones a largo plazo.
Además del crecimiento en datacenters, Chile sigue posicionándose como un proveedor integral de servicios offshore en TI, desde la gestión de contact centers hasta el desarrollo de software a medida. Las empresas locales, como Sonda y GTD, no solo lideran en el mercado chileno sino que también están expandiendo sus operaciones a otros países latinoamericanos como Perú y Colombia. Este crecimiento se ve impulsado por una oferta de servicios cada vez más diversificada y una mano de obra altamente capacitada, aspectos que consolidan el rol de Chile en la industria de tercerización en la región.

Sin embargo, este desarrollo masivo no está exento de desafíos. La infraestructura energética de Chile se enfrenta a la presión de suplir la demanda creciente de los nuevos centros de datos. Un datacenter de gran escala consume niveles de energía comparables a los de una pequeña ciudad, lo que ha motivado al gobierno a trabajar junto a empresas de energía y a los propios operadores de datacenters en la creación de soluciones eficientes. Entre las alternativas que se exploran están la generación de energía renovable y la adopción de tecnologías de enfriamiento avanzadas para reducir el impacto ambiental de los centros de datos. La sostenibilidad no solo es una prioridad nacional, sino una exigencia cada vez mayor de los inversionistas internacionales, que buscan reducir la huella de carbono de sus operaciones en todo el mundo.
La proyección a futuro para la industria de tercerización y datacenters en Chile es promisoria. Con la llegada de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y el Internet de las Cosas, la demanda por centros de datos y servicios de TI especializados seguirá en aumento. El gobierno ya ha comenzado a trabajar en una hoja de ruta que no solo potencie este crecimiento, sino que también lo haga de manera responsable y alineada con los estándares internacionales de sostenibilidad y ciberseguridad. En este sentido, se están llevando a cabo rondas de trabajo con la industria, la sociedad civil y expertos internacionales para garantizar que Chile mantenga su liderazgo en la región y siga atrayendo inversiones tecnológicas a gran escala.
Este esfuerzo colectivo subraya el compromiso de Chile con el desarrollo de una economía digital avanzada y sostenible. La meta de convertir al país en un hub digital para América Latina parece estar cada vez más cerca, gracias a un ecosistema de colaboración entre el sector público y privado que apunta a la creación de nuevas oportunidades de empleo, el impulso a la innovación y el fortalecimiento de la infraestructura nacional.