Por Juan Pablo Plaza, Director General de Aplicaciones Empresariales de Excelia.

Los CIO se enfrentan a una creciente presión para innovar y responder con agilidad, pero los sistemas ERP obsoletos actúan como un freno que limita la competitividad y la seguridad. Aunque muchas empresas invierten en IA o automatización, pierden valor si dependen de sistemas obsoletos cuyo mantenimiento, como indica Microsoft, puede consumir hasta el 90 % del presupuesto de TI.
Excelia, firma española de consultoría, tecnología y servicios profesionales, ha publicado su nuevo informe ‘CIOs en el almacén: el alto precio de un ERP obsoleto’, en el que se indican cuáles son los 8 principales síntomas que una empresa puede observar para detectar que necesita modernizar su ERP.
1- Actualizaciones complicadas o inexistentes : si la aplicación de parches implica proyectos largos y costosos, el fabricante no ofrece soporte, el sistema se convierte en una fuente de riesgo.
2- Mala integración : es difícil o imposible conectar el ERP con soluciones modernas como CRM, analítica avanzada, comercio electrónico o aplicaciones móviles.
3- Procesos manuales e ineficientes : actividades que deben ser automatizadas pero que dependen de cálculos, duplicación de información o trabajo manual.
4- Movilidad y acceso limitados : la falta de versión en la nube, acceso remoto o usabilidad en dispositivos móviles restringe la flexibilidad operativa.
5- Información poco fiable o tardía : los informes llegan tarde, incompletos o con datos inexactos, lo que dificulta la toma de decisiones en tiempo real.
6- Altos costes de mantenimiento : mantener la infraestructura, pagar soporte especializado o resolver incidencias incrementa los gastos año tras año.
7- Mala experiencia de usuario : interfaces poco intuitivas, rígidas y carentes de la colaboración moderna generan resistencia entre los equipos.
8- Falta de escalabilidad : el ERP no soporta el crecimiento de la empresa y no se adapta rápidamente a nuevas líneas de negocio, sucursales o cambios regulatorios.