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Falabella Chile protege cuentas y transacciones a gran escala

Falabella fortaleció la seguridad de su ecosistema digital mediante una estrategia que combina protección en el borde de la red, inteligencia artificial y monitoreo avanzado en entornos multicloud. La iniciativa permitió a la compañía enfrentar riesgos como el robo de credenciales, la automatización maliciosa y los ataques contra aplicaciones críticas, manteniendo una experiencia de compra fluida para millones de usuarios en América Latina.

La estrategia también contribuyó a preservar tiempos de respuesta óptimos y una experiencia de compra fluida para los usuarios

Como uno de los principales grupos de retail de la región, Falabella opera una infraestructura digital que soporta altos volúmenes de tráfico y transacciones en múltiples mercados. Esta escala convierte a la compañía en un objetivo atractivo para ciberdelincuentes que buscan explotar vulnerabilidades, acceder a cuentas de clientes o afectar la disponibilidad de los servicios digitales.

El desafío: proteger una operación digital de gran escala

La empresa enfrentaba tres amenazas principales que podían impactar tanto la experiencia de los usuarios como la continuidad del negocio.

La primera correspondía a los ataques de credential stuffing, una técnica que utiliza credenciales obtenidas en filtraciones previas para intentar acceder de forma automatizada a cuentas legítimas. Este tipo de ataque representa un riesgo significativo para plataformas que gestionan programas de fidelización, medios de pago y datos sensibles de clientes.

A ello se sumaba el incremento del web scraping malicioso, utilizado para recopilar automáticamente información sobre precios, inventarios y catálogos de productos. Además de exponer información estratégica, estas prácticas generan una carga innecesaria sobre la infraestructura tecnológica.

El tercer desafío estaba relacionado con ataques dirigidos a la capa de aplicación, diseñados para degradar el rendimiento de servicios críticos y afectar procesos esenciales como la navegación, la búsqueda de productos o los pagos en línea.

El objetivo era claro: detener el tráfico malicioso sin afectar la experiencia de los usuarios legítimos ni incorporar fricciones que pudieran perjudicar las tasas de conversión.

Una arquitectura de seguridad distribuida

Para responder a estos desafíos, Falabella implementó una estrategia basada en protección distribuida, combinando capacidades de seguridad en el borde de la red con herramientas de monitoreo y gobierno para sus entornos cloud.

La primera línea de defensa se apoyó en tecnologías de Akamai. A través de capacidades avanzadas de gestión de bots, la plataforma comenzó a inspeccionar y clasificar el tráfico antes de que llegara a los sistemas centrales. Mediante algoritmos de aprendizaje automático y análisis del comportamiento de los navegadores, fue posible distinguir usuarios legítimos de actividades automatizadas maliciosas.

La estrategia también incorporó mecanismos de protección para aplicaciones web y mitigación de ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS), permitiendo bloquear amenazas directamente desde una infraestructura distribuida globalmente.

Complementariamente, Falabella reforzó la supervisión de sus entornos multicloud mediante Microsoft Defender for Cloud. La solución permitió obtener visibilidad continua sobre microservicios, bases de datos y cargas de trabajo críticas, además de fortalecer la gestión de la postura de seguridad para identificar configuraciones de riesgo, vulnerabilidades y comportamientos anómalos.

Resultados: más resiliencia, menos riesgo

La nueva arquitectura permitió a Falabella fortalecer la resiliencia de su plataforma digital y optimizar el uso de los recursos tecnológicos.

Entre los principales resultados se destacó el bloqueo del tráfico automatizado malicioso antes de que alcanzara la infraestructura de origen, reduciendo significativamente la carga innecesaria sobre servidores y aplicaciones. Asimismo, la compañía logró neutralizar intentos de apropiación de cuentas mediante ataques automatizados, disminuyendo los riesgos asociados al fraude digital.

La estrategia también contribuyó a preservar tiempos de respuesta óptimos y una experiencia de compra fluida para los usuarios, evitando interrupciones o mecanismos de validación que pudieran afectar el recorrido del cliente.

Otro aspecto relevante fue la capacidad de mantener altos niveles de disponibilidad y continuidad operativa, incluso frente a escenarios de alta exigencia y elevados volúmenes de tráfico.

La ciberseguridad como habilitador del negocio

La experiencia de Falabella refleja una tendencia cada vez más visible en el sector retail: la ciberseguridad ha dejado de ser únicamente una herramienta defensiva para convertirse en un factor estratégico que impulsa la continuidad operativa, la confianza de los consumidores y el crecimiento digital.

Al combinar inteligencia en el borde de la red, automatización y monitoreo avanzado en la nube, la compañía logró fortalecer la protección de su plataforma regional sin sacrificar velocidad, disponibilidad ni experiencia de usuario. El resultado es una infraestructura preparada para responder a amenazas cada vez más complejas mientras acompaña la evolución del comercio electrónico en América Latina.