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IA + ERP: el cerebro de la operación aún más eficiente

Por Marcelo Eduardo Cosentino, vicepresidente de Negocios por Segmentos de TOTVS.

Marcelo Eduardo Cosentino, vicepresidente de Negocios por Segmentos de TOTVS.

Además del revuelo en todo el mundo por la evolución de la inteligencia artificial y los innumerables debates sobre su impacto en la fuerza laboral y el mundo empresarial, diferentes sectores de la economía han comenzado a estudiar cómo puede impulsar la productividad y los resultados. Y hoy hemos observado la aplicación de esta innovación en la vida diaria de empresas de todo el mundo. Ciertamente, la tendencia es que este asunto seguirá aumentando en los próximos años.

Sin embargo, utilizar la tecnología para mejorar la gestión empresarial no es nuevo. El ERP tiene desde hace tiempo la premisa de aportar más productividad a la gestión de una empresa. Pero, por supuesto, siempre hay margen para evolucionar. ¿Por qué no combinar estas tecnologías para extraer lo mejor y aportar más inteligencia a las estrategias de las empresas?

Siguiendo esta línea de razonamiento, una de las mayores tendencias que observo es la integración de la IA en el ERP, para extraer información más cualitativa y dinámica además de los datos estáticos a los que las empresas ya tienen acceso hoy. Esto se debe a que la inteligencia artificial puede leer y analizar un gran volumen de información, generando insights, alertas, pronósticos, informes y dashboards de mando según la configuración y parametrización adoptada.

En las empresas que ya cuentan con una gestión automatizada, los procesos deberían ser aún más simples y productivos, porque la IA se puede utilizar en diferentes áreas. Cuando se aplica a la gestión de inventarios y a la cadena de suministro, por ejemplo, es capaz de observar tendencias y generar pronósticos, brindando visibilidad temprana del reemplazo de productos y mitigando posibles desabastecimientos. En paralelo, esta tecnología puede indicar necesidades de reposición de stock con un mejor precio y plazo de entrega, reduciendo desperdicios y costos innecesarios.

En relación con la gestión contable y financiera, la IA puede localizar registros sin el correspondiente movimiento y sugerir cuál podría ser el origen, facilitando la corrección y haciendo la contabilidad más ágil y productiva. Todo esto y al mismo tiempo generar información valiosa a partir del análisis del flujo de caja, la disponibilidad financiera y el apoyo a la toma de decisiones junto con las mejores estrategias comerciales.

Muchas empresas ya utilizan ERP dedicados, que cuentan con funcionalidades que atienden las particularidades de los diferentes sectores. En el caso de la Logística, por ejemplo, la inteligencia artificial puede generar indicadores de la operación logística, alertando sobre procesos retrasados, mejores momentos para realizar un determinado suministro, optimizando rutas de transporte y otras funciones que aumentan la eficiencia y reducen los costos operativos.

En relación con la Industria, hoy en día los ERP ya están integrados en diversas máquinas y equipos de la fábrica. Con esto, es posible que la IA indique la mejor rutina de producción, obteniendo un mejor uso de los equipos implementados, además de generar alertas de mantenimiento preventivo, con el fin de reducir costos y evitar interrupciones no planificadas, minimizando los tiempos de inactividad.

Todos los puntos enumerados anteriormente aumentan la productividad y la eficiencia operativa, brindando más inteligencia y agilidad a los procesos, permitiendo a los empleados dedicarse a otras actividades que agregan más valor al negocio y posiciones de liderazgo para obtener información más confiable y actualizada para la toma de decisiones. El caso es que avanzamos hacia un escenario cada vez más impulsado por los datos y la digitalización, y urge que las empresas se adhieran a esta cultura y mentalidad en sus estrategias a corto y largo plazo.

Con la integración de estas tecnologías, ERP+IA, veremos empresas aún más productivas, competitivas y con mejores resultados. Y ahora, ¿está preparada su empresa para esta evolución?