Las ciudades enfrentan el reto de evolucionar hacia modelos inteligentes que no solo optimicen su operatividad, sino que también mejoren la calidad de vida de sus habitantes. Según estimaciones de la ONU, para 2050 más del 68% de la población mundial vivirá en áreas urbanas, lo que demanda la adopción de tecnologías avanzadas como IoT, inteligencia artificial y gestión digital de la energía para garantizar eficiencia y sostenibilidad.

El CINTEL señala que una ciudad se considera inteligente cuando utiliza soluciones basadas en TIC para procesar y transformar información en tiempo real, optimizando recursos y servicios. Daniela Mora, directora de la Unidad de Digital Energy para el Clúster Andino en Schneider Electric, destaca que ‘la digitalización es clave en la transformación urbana, permitiendo una gestión eficiente de energía, agua e infraestructura para garantizar la sostenibilidad’.
Infraestructura conectada y sostenible
El avance hacia ciudades inteligentes implica la implementación de sistemas digitales de gestión energética que monitorean y optimizan el consumo de electricidad en edificios y espacios públicos. EcoStruxure, de Schneider Electric, es un ejemplo de plataforma avanzada que gestiona el alumbrado público y sistemas críticos, reduciendo costos operativos y previniendo sobrecargas eléctricas.
Las ciudades generan el 77% del PIB y producen el 45% de las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que convierte la sostenibilidad en una prioridad. La digitalización permite adoptar prácticas de reciclaje, materiales reutilizables y proyectos de descarbonización, esenciales para reducir el impacto ambiental y mejorar la eficiencia de los servicios urbanos.
IoT y la transformación digital en la postpandemia
La pandemia aceleró la adopción de tecnologías emergentes en la gestión urbana. La necesidad de digitalizar servicios, optimizar redes y garantizar la conectividad impulsó la implementación de dispositivos IoT, inteligencia artificial y redes inteligentes. Hoy, los gobiernos locales invierten en infraestructura digital para cerrar la brecha tecnológica y consolidar entornos urbanos más resilientes.
El futuro de las ciudades inteligentes dependerá de la integración de IoT, sostenibilidad y digitalización, transformando las metrópolis en espacios más eficientes, seguros y habitables. La inversión en tecnología garantizará una mejor calidad de vida para sus habitantes, optimizando el uso de los recursos y fortaleciendo la resiliencia de las infraestructuras urbanas.