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IOT, IA y 5G, los tres pilares tecnológicos

Por Andrés Bohl, Lead Data Scientist en Data IQ.

Andrés Bohl, Líder de Data Science

En los últimos años estamos viendo el avance de dos tecnologías diferentes pero que a la vez tienen muchos puntos de contacto y que de alguna manera, están modificando poco a poco nuestra manera de interactuar con el mundo.

Por un lado, IoT -o Internet de las cosas, según sus siglas en inglés. Seguramente ya tengas uno o varios dispositivos Smart en tu ámbito cotidiano. Sin ir más lejos, el teléfono es un dispositivo que cuenta con conexión constante a internet. Pero eso no se queda ahí. Actualmente tenemos bombillas de luz inteligentes, heladeras y lavarropas con conexión a internet, televisores con un sinfín de aplicaciones que permiten tener películas, música y casi cualquier contenido multimedia, mediante una conexión.

Pero en el mundo corporativo el IoT también mostró avances significativos. Algunos ejemplos: la posibilidad de seguimiento de las flotas de camiones que hacen la distribución de nuestros productos; los equipamientos industriales con sensores que informan sobre la ‘salud’ y funcionamiento de esas maquinarias; en el sector agrícola, se pueden monitorear diversos factores como la humedad del suelo, la temperatura, la calidad del aire, etc.

Todos estos dispositivos aislados serían únicamente grandes coleccionadores de datos. Y los datos por sí solos sabemos que realmente no tienen mucha utilidad. Es en esta instancia donde se une al juego la Inteligencia Artificial.

Uno de los grandes beneficios de la IA es que puede analizar enormes cantidades de datos y encontrar parámetros y relaciones ocultas entre ellos. Y de esa interrelación es que puede surgir información que antes permanecía oculta para las personas.

Volvamos al caso del sector agrícola. Con diversos sensores y dispositivos que cuenten con IoT, podemos disponer a tiempo real datos relevantes sobre las condiciones del suelo, el clima, la humedad, etc. Sin embargo, tener esos datos no resulta suficiente para maximizar la productividad. Utilizando diversos algoritmos de Machine Learning, la IA puede procesar y dar sentido a toda esa información. Por ejemplo, se podría identificar cuál es el momento óptimo para el riego de los cultivos, predecir posibles enfermedades de las plantas, determinar qué cultivo es el más adecuado para el suelo con las características descriptas, entre otros múltiples casos de uso.

Si bien esta sinergia de IoT e IA es espectacular, existe un tercer pilar en este edificio que se está construyendo. Porque de nada sirve tener dispositivos con la capacidad de transmitir datos, y algoritmos capaces de analizarlos y extraer información útil de ellos, si la velocidad de comunicación entre los dispositivos y los algoritmos es lenta. Sin 5G, la unión entre la IA y IoT, si bien es algo positivo, se vería muy limitada. 

Volvamos a pensar con un ejemplo, en este caso los autos autónomos. Actualmente cada vehículo cuenta con un montón de sensores que le indican información tanto del auto como del entorno. Imaginemos además que no es el único automóvil autónomo de la calle, sino que por la misma calle y por la misma ciudad, circulan otros coches autónomos. Con el soporte del 5G, todos los autos podrían comunicarse casi instantáneamente entre si, formando una red cohesionada de vehículos que funcionaría como un ’organismo’ coordinado. Cada vehículo tendría acceso inmediato a la información de los otros, de manera tal que, utilizando algoritmos de Machine Learning, se podrían coordinar todos los movimientos simultáneamente. Esto significaría que cada vehículo encontraría la ruta óptima de manera dinámica evitando atascos, frenadas bruscas y pérdidas de tiempo innecesarias.

Como conclusión, siempre es bueno poner las cosas en perspectiva. Aunque suene un poco cliché, no deja de ser cierto que hace apenas 5 o 7 años, lo que ahora nos parece cotidiano, en ese momento nos parecía ciencia ficción. La tecnología y, sobre todo aquella relacionada con la Inteligencia Artificial, avanza muy rápidamente y continúa cambiando la manera en que nos relacionamos con el mundo.