Saltar al contenido

Lo nuevo en CX: los ‘Agénticos’

La experiencia del cliente (CX) está atravesando un momento bisagra. Si antes la automatización era sinónimo de bots que respondían preguntas frecuentes, hoy la Inteligencia Artificial impulsa una nueva generación de agentes digitales que no sólo interactúan, sino que piensan, resuelven y toman decisiones. Estos nuevos protagonistas son los ‘agénticos’, una categoría que combina dos grandes avances: los agentes autónomos que gestionan interacciones de forma independiente, y los asistentes inteligentes para agentes humanos, conocidos como copilotos. Ambas tecnologías están cambiando de raíz cómo operan los centros de contacto y reconfiguran por completo el ecosistema del servicio al cliente.

La potencia de los modelos generativos y el avance del procesamiento de lenguaje natural llevaron a que los sistemas conversacionales ya no se limiten a responder, sino que puedan ejecutar tareas completas. Esto posiciona a los agénticos como la punta de lanza en el rediseño del customer journey, aportando no sólo eficiencia sino una experiencia más fluida, personalizada y, paradójicamente, más humana. El concepto de ‘automatizar con inteligencia’ dejó de ser promesa: hoy ya se ve desplegado en operaciones reales de toda América Latina.

Pero ¿qué hace únicos a estos agentes del futuro? ¿Qué impacto real tienen hoy en la productividad, el ahorro de costos y la calidad del servicio? ¿Y por qué se considera que estamos ante lo más disruptivo en CX entre 2023 y 2025? Todo indica que no estamos ante una evolución, sino frente a una reconfiguración completa del modelo de atención.

Una nueva era: agentes que piensan, deciden y actúan

La palabra ‘agéntico’ es un neologismo que empieza a instalarse con fuerza en la industria de CX. Proviene del inglés agentic y se refiere a sistemas autónomos de IA que operan con un nivel de decisión y ejecución casi humano. Son mucho más que bots: son agentes virtuales capaces de comprender el contexto, tomar decisiones y resolver tareas de principio a fin, sin necesidad de intervención humana directa. Por ejemplo, pueden validar la identidad de un cliente, consultar un sistema core bancario y emitir un comprobante, todo en una sola interacción. El cambio no es menor: por primera vez, el autoservicio se vuelve realmente inteligente.

A diferencia de los chatbots tradicionales, que siguen árboles de decisión estáticos y tienen respuestas predefinidas, los agentes autónomos están diseñados para adaptarse a entornos cambiantes. Aprenden en tiempo real, integran datos desde múltiples fuentes (CRM, bases de conocimiento, sistemas transaccionales) y pueden orquestar flujos completos. Según el último relevamiento de Genesys, ya hay implementaciones en las que más del 70% de las consultas se resuelven sin humanos en el loop.

En paralelo, aparecen los asistentes para agentes, o copilotos, una categoría clave que crece con fuerza en la región. A diferencia del agente autónomo, el copiloto no reemplaza al humano, sino que lo potencia. Opera en segundo plano, analizando en tiempo real lo que dice el cliente y sugiriendo respuestas, políticas o próximos pasos. Puede, por ejemplo, detectar que el usuario está pidiendo un reembolso y anticipar los documentos necesarios, al mismo tiempo que autocompleta las notas del caso. Según un estudio reciente, el 95% de los agentes de atención al cliente en Latinoamérica asegura que los copilotos de IA mejoraron su capacidad de brindar un mejor servicio.

El lugar de los ‘agénticos’ dentro del ecosistema CX

Los nuevos agentes de IA se insertan en múltiples capas de la arquitectura tecnológica del contact center. En el punto de contacto inicial con el cliente –la puerta de entrada al servicio– los agentes autónomos y bots cognitivos funcionan como la primera línea de contención. Operan en canales como WhatsApp, webchat, IVR conversacional o redes sociales, gestionando autoservicio y derivando al humano sólo cuando es necesario. Este modelo permite reducir costos y aumentar la eficiencia operativa sin sacrificar calidad.

En paralelo, en la interfaz del agente humano, los copilotos se integran a las plataformas de CRM, contact center o help desk. No reemplazan las herramientas existentes, sino que se acoplan a ellas para potenciar su uso. Conectados por APIs a los sistemas internos, pueden consultar la base de conocimiento, acceder al historial del cliente y brindar recomendaciones en pantalla. Algunos incluso realizan análisis de sentimiento y cumplimiento normativo en vivo, acompañando al agente no solo en tareas técnicas sino también en la toma de decisiones sensibles.

Además, en la trastienda operativa –el backoffice– los agentes IA más avanzados se integran a sistemas de RPA y BPM, orquestando tareas administrativas sin intervención humana. Por ejemplo, si un cliente actualiza su domicilio, el agente puede no solo registrar el dato sino también ejecutar la modificación en el ERP. Este tipo de automatización profunda eleva el impacto de la IA de lo superficial a lo estructural, abriendo la puerta a modelos de servicio verdaderamente integrados.

Por qué los ‘agénticos’ marcan la agenda 2023–2025

Lo que distingue al presente de cualquier etapa anterior es la conjunción de tres factores: la madurez tecnológica, el cambio en las expectativas del consumidor y la presión sobre las áreas de CX para ser más eficientes con menos recursos. Los agénticos aparecen como respuesta directa a esa ecuación.

Primero, porque la calidad de la IA dio un salto. La irrupción de modelos generativos como GPT-4 permitió que los asistentes conversacionales dejaran de ser autómatas para empezar a comprender, redactar, interpretar contexto y tomar decisiones. Por eso, entre 2023 y 2024, empresas como Genesys, Zendesk, Salesforce, AWS y Microsoft lanzaron sus propios copilotos integrados en las plataformas de atención.

Segundo, porque el usuario cambió. Hoy el 73% de los consumidores en Latam afirma que no le importa si lo atiende una persona o una IA, siempre que su problema se resuelva. Pero ese nivel de aceptación exige una experiencia sin fricciones, con lenguaje natural y trato empático. El viejo bot rígido genera rechazo. El nuevo agente IA, que conversa con soltura y responde de forma precisa, cumple mucho mejor con esas expectativas.

Tercero, porque las áreas de atención están al límite. Más interacciones, más canales, más presión por reducir costos. En ese contexto, los agentes autónomos ofrecen escalabilidad casi infinita con costos marginales. De hecho, se estima que una interacción resuelta con IA cuesta alrededor de 18 centavos de dólar, frente a los 2,70 a 5,60 dólares que cuesta con un agente humano.

Latinoamérica: adopción acelerada y terreno fértil

Latinoamérica está lejos de ser una región rezagada en esta transformación. Todo lo contrario: se ubica entre las zonas de mayor adopción de IA en atención al cliente. Según Zendesk, el 86% de los agentes en la región ya usa herramientas de IA en su día a día. Incluso muchos las incorporan de forma informal –‘shadow AI’– ante la lentitud de sus empresas para integrarlas formalmente.

Países como México, Brasil, Colombia y Chile muestran niveles de madurez notables. En México, el 66% de las empresas ya usa IA en sus canales de atención. En Brasil, el 99% de los agentes considera que los copilotos mejoraron su trabajo. En Colombia, el 69% de las compañías adoptó IA para CX, y en Chile el 90% al menos inició pilotos de IA generativa.

Además, el nivel de inversión acompaña: el 30% del presupuesto de CX en la región se destina a tecnologías con IA. En Brasil, el porcentaje trepa al 36%. Se trata de apuestas fuertes que muestran que los agénticos no son una moda, sino una decisión estratégica regional con implementación en curso.

Casos reales en producción: del piloto al impacto

Los ejemplos concretos refuerzan la tendencia. Klarna, en servicios financieros, logró que su agente IA atienda el 67% de las consultas, reduciendo el tiempo de resolución de 11 a 2 minutos y ahorrando 40 millones de dólares al año. Unity, en gaming, implementó IA con 98% de satisfacción y 65% de resolución en el primer contacto. En banca, el asistente virtual ‘Erica’ de Bank of America gestionó 2.000 millones de interacciones en tiempo récord, con una tasa de éxito del 98%.

En Latinoamérica también hay casos emblemáticos. El Banco de Crédito del Perú lanzó a ‘Clara’, una asistente de voz que entiende lenguaje natural y atiende llamadas reales. En Colombia, Bancolombia lidera con su bot ‘TABOT’. En Argentina, los bancos fueron pioneros desde 2017 en implementar bots y el gobierno nacional desarrolló asistentes para trámites ciudadanos. El impacto no es experimental: ya se observa en reducción de tiempos, mejoras de eficiencia y fidelización.

Hacia un modelo híbrido: humanos e IA como aliados

Los agénticos no implican la desaparición del humano en CX, sino una nueva forma de colaboración. La IA resuelve lo transaccional, repetitivo y predecible. El humano se concentra en lo emocional, lo complejo y lo estratégico. Esta convivencia es la verdadera revolución.

Como planteó un estudio de McKinsey, incluso si la IA asume la mayor parte de los casos simples, la demanda total de interacciones seguirá creciendo. Por eso, más que reemplazar personal, se trata de reconfigurar el rol del agente humano: menos tareas tediosas, más foco en valor.

‘La IA no viene a reemplazarnos, viene a sacarnos el trabajo que nadie quiere hacer’, sintetizó un vocero de Genesys en un evento reciente. Esa frase podría ser el mantra de esta nueva etapa de CX.