
Por revolucionarios que sean sus resultados, la convergencia de centros de datos (datacom) y redes inalámbricas (telecomunicaciones) evolucionó durante dos décadas apoyada por dos eventos pioneros: la introducción de la tecnología de Protocolo de Internet (IP) en las telecomunicaciones inalámbricas y la evangelización del hardware / desagregación de software.
Hoy vemos un nuevo nivel de convergencia. Uno derivado de los dispositivos de IoT que se basan en las altas velocidades y las bajas latencias prometidas por la infraestructura 5G y facilitadas por una infraestructura de computación de borde más sólida y prevalente. Juntos, la convergencia de 5G y los centros de datos de borde permiten que los dispositivos IoT funcionen de formas nuevas y más conectadas.
Dentro de este proceso de convergencia, las telcos, los service providers, se vuelven aún más protagonistas: por un lado, su propia transformación digital está llevando al desarrollo, ya que sus centros de transmisión se transforman en pequeños datacenters con mucho de superación. Y por otro, juegan como usuarios y partners al mismo tiempo en distintos proyectos, facilitando el acceso a los servicios de avanzada.
Hoy ya es normal que un banco se asocie con una telco para llevar conectividad de tanta complejidad a sus sucursales regionales o continentales, o que una empresa “X” quiera a través de telcos, comercializar lo suyo ‘como servicio’. Antes tenían estructuras muy faraónicas que dificultaban la agilidad de movimientos. Hoy muchas telcos son players nuevos que ganan mercado frente a las viejas incumbentes.
Sumado a esto, la convergencia de 5G y los centros de datos de borde permite un nivel de accesibilidad a los datos que nunca antes habíamos visto. También permite una accesibilidad mejorada a las comunicaciones bidireccionales con capacidad informática de alta gama tanto en el extremo receptor como en el extremo del usuario.
Los centros de datos perimetrales forman áreas de procesamiento localizadas que generan, recopilan y analizan datos, lo que reduce la latencia que se produce en las aplicaciones de nube centralizadas típicas. 5G lleva las reducciones de latencia aún más allá al transferir datos a través de una frecuencia mucho más alta al centro de datos de borde. Esta combinación monetiza eficazmente la latencia al permitir que los datos viajen de forma inalámbrica distancias más cortas y a velocidades más rápidas.
Todo se dispara tras la pandemia, además. Entramos en un tiempo donde se combinan soluciones in-house con amplia gama de servicios de terceros. El pago por uso tiende a imponerse como una fórmula natural, aparte de ganadora. La meta es incluir las nuevas ventajas TIC en la mejor combinación posible, pero las formas cuentan. Hay innovaciones seguido, y los usuarios despiertos son los que más se están beneficiando.