
ZMA en el ITCON de ManageEngine: el futuro de la ciberseguridad
Francisco Zampatti, Chief Sales Officer (CSO) de ZMA IT Solutions, conversó con Prensario TI durante el evento ITCON de ManageEngine en Argentina y compartió sus

Por Maximiliano Ripani, Pre-Sales Engineer en ZMA IT Solutions.
Durante muchos años, cuando alguien hablaba de estafas digitales, la imagen que venía a la cabeza era bastante clara: correos mal escritos, promesas exageradas y mensajes que se notaban falsos a simple vista. Hoy esa imagen quedó vieja. En 2026, las estafas evolucionaron y la inteligencia artificial se convirtió en una de las herramientas favoritas de los estafadores. No porque sea algo misterioso o futurista, sino porque les permite hacer lo que siempre hicieron, pero mucho mejor.
La inteligencia artificial no es buena ni mala por sí misma. Es una herramienta. El problema aparece cuando se usa para engañar, manipular y aprovecharse de la confianza de las personas. Y lo más preocupante es que estas estafas ya no apuntan solo a personas ‘desinformadas’. Apuntan a cualquiera. A vos, a mí, a profesionales, a estudiantes, a jubilados. A personas comunes, en situaciones cotidianas.
Por eso es importante hablar del tema sin tecnicismos, sin alarmismo y sin esa idea de que ‘esto solo le pasa a otros’. Las estafas con inteligencia artificial funcionan justamente porque se mezclan con la vida diaria. Llegan en el momento menos pensado, usando palabras familiares y situaciones que nos resultan conocidas.
Uno de los grandes cambios que trajo la IA es la naturalidad. Los mensajes ya no suenan robóticos. No tienen errores obvios. No parecen traducciones mal hechas. Al contrario, están bien escritos, usan modismos locales y hasta respetan el tono de la empresa o la persona que supuestamente los envía. Eso hace que bajar la guardia sea muy fácil.
En los últimos tiempos, se volvió común recibir mensajes que parecen venir de un banco, de una empresa de envíos o de una plataforma que usamos todos los días. La diferencia es que ahora esos mensajes pueden mencionar nuestro nombre, nuestra ciudad o una compra reciente. No porque alguien nos esté vigilando, sino porque mucha de esa información está disponible en redes sociales o filtraciones previas.
Una de las estafas más frecuentes con IA es la suplantación de identidad mejorada. Antes, alguien fingía ser otra persona con un correo genérico. Hoy, gracias a la inteligencia artificial, puede imitar estilos de escritura, horarios habituales de contacto e incluso la forma en que una persona se expresa. El resultado es inquietante: un mensaje que parece real en todos los detalles.
Esto se ve mucho en el ámbito laboral. Correos que aparentan venir de un jefe, un proveedor o un área administrativa. El mensaje es educado, coherente y urgente. Pide una transferencia, el envío de información o la revisión de un archivo. Todo parece lógico. Justamente por eso es peligroso.
Otra estafa que creció mucho es la de las voces clonadas. Con pocos segundos de audio, hoy es posible recrear la voz de una persona. Esto se usa para llamadas falsas donde alguien dice ser un familiar, un jefe o un socio. El tono, la forma de hablar y hasta las pausas suenan reales. El objetivo es generar una reacción rápida, sin tiempo para pensar.
Imaginemos una llamada donde alguien con la voz de un hijo, una pareja o un amigo pide ayuda urgente. No da detalles, pero insiste en que es algo grave. La emoción toma el control y la lógica queda en segundo plano. Esa es la trampa.
También están las estafas con videos falsos, donde se ve a una persona conocida diciendo algo que nunca dijo. No siempre se trata de figuras públicas. A veces son videos breves, enviados por mensaje privado, donde alguien parece pedir algo puntual. Aunque todavía no son tan masivos, su crecimiento es evidente.
Otra modalidad muy común son las falsas oportunidades. Ofertas de trabajo, inversiones milagrosas, premios o beneficios exclusivos. La inteligencia artificial permite personalizar estos mensajes según el perfil de la persona. Si alguien busca empleo, recibe una propuesta laboral. Si alguien sigue temas financieros, recibe una oportunidad de inversión. Todo parece encajar demasiado bien.
En muchos casos, el primer contacto no pide nada raro. Solo inicia una conversación. Se construye confianza. Se responde con rapidez y amabilidad. Después, poco a poco, aparece el pedido. Un pago inicial, una validación de identidad, un dato personal. Para cuando la alarma interna suena, ya es tarde.
Las estafas románticas también se potenciaron con IA. Perfiles falsos que mantienen conversaciones largas, coherentes y emocionalmente creíbles. No hay contradicciones evidentes. La persona parece interesada de verdad. El vínculo se construye durante semanas o meses. Cuando aparece el pedido de dinero o ayuda, la conexión emocional ya está establecida.
Detectar estas estafas no pasa por identificar errores técnicos, sino por prestar atención a las dinámicas. La urgencia es una señal clave. La presión para actuar rápido, para no consultar con nadie, para mantener el secreto. Todo eso debería hacernos frenar.
Otra señal importante es cuando nos piden salir de los canales habituales. Un banco que pide datos por mensaje privado. Una empresa que envía enlaces extraños. Un contacto que evita llamadas o verificaciones. Cuando algo nos obliga a cambiar nuestra forma normal de actuar, conviene desconfiar.
Las estafas con IA también juegan con el exceso de información. Mensajes largos, bien argumentados, llenos de detalles. Eso genera una falsa sensación de legitimidad. Pensamos que, si se tomaron tanto trabajo, debe ser real. Pero justamente la IA permite generar ese contenido en segundos.
En 2026, confiar solo en el ‘olfato’ ya no alcanza. Muchas estafas están diseñadas para pasar ese filtro. Por eso es importante desarrollar hábitos más sólidos. Verificar por otro medio. Tomarse un tiempo. Consultar con alguien de confianza.
Un hábito simple es no responder de inmediato. Incluso cuando el mensaje parece real. Ese pequeño espacio permite que la emoción baje y la razón tome el control. En la mayoría de los casos, los estafadores dependen de la reacción rápida.
También es clave recordar que ninguna empresa seria pide contraseñas, códigos o datos sensibles por mensajes. No importa lo bien escrito que esté el texto o lo real que suene la voz. Esa regla sigue siendo válida.
Hablar del tema en familia y en el trabajo es otra forma de prevención. Compartir ejemplos, contar experiencias y normalizar la duda. No desde el miedo, sino desde la información. Las estafas se sostienen en el silencio y la vergüenza.
Muchas personas no denuncian por sentirse culpables. Pero caer en una estafa no es sinónimo de ser ingenuo. Es el resultado de técnicas cada vez más sofisticadas. Pedir ayuda a tiempo puede evitar daños mayores.
La tecnología puede ayudar, pero no es una solución mágica. Tener aplicaciones oficiales, actualizaciones al día y sistemas de seguridad suma protección. Pero la primera barrera sigue siendo humana.
En un mundo donde la inteligencia artificial se integra a todo, aprender a convivir con ella también implica aprender a desconfiar cuando corresponde. No de todo, no siempre, pero sí de aquello que nos empuja a actuar sin pensar.
Las estafas con IA van a seguir existiendo y van a seguir cambiando. Pretender conocer todas las variantes es imposible. Lo que sí podemos hacer es fortalecer nuestra forma de reaccionar. Priorizar la calma, la verificación y el sentido común.
En definitiva, detectar una estafa con inteligencia artificial no es cuestión de saber de tecnología. Es cuestión de observar comportamientos, reconocer emociones y animarse a frenar. De entender que, aunque el mensaje parezca perfecto, eso no lo hace verdadero.
Si este artículo logra que la próxima vez que recibas un mensaje urgente, una llamada extraña o una oferta demasiado buena, te tomes un minuto más para pensar, entonces ya cumplió su objetivo. Porque muchas veces, ese minuto es todo lo que se necesita para evitar un problema grande.
La inteligencia artificial llegó para quedarse. Usarla bien o mal es una decisión humana. Y frente a quienes la usan para engañar, la mejor defensa sigue siendo la misma de siempre: atención, criterio y un poco de desconfianza saludable.
En ZMA IT creemos en la importancia de llevar a cada hogar y empresa soluciones tecnológicas y de ciberseguridad adaptadas a cada necesidad.
Tenemos el compromiso de ofrecer herramientas para enfrentar desafíos organizacionales y construir un futuro donde la tecnología y la ciberseguridad sea un aliado poderoso para el éxito de las organizaciones de nuestros clientes. Ayudamos a las empresas de Argentina y la región a optimizar y alinear sus procesos con apoyo en soluciones TI.
En ZMA IT Solutions tenemos un compromiso inquebrantable con la innovación y la excelencia que nos ha caracterizado a lo largo de más de 50 años. Nos mantenemos actualizados constantemente y nos mantenernos a la vanguardia para ofrecer soluciones y servicios de excelente calidad. Este enfoque nos permite enfrentar los desafíos del mercado con una actitud proactiva y adaptativa.
En tiempos donde la intermediación humana se ha ido perdiendo, nuestra clave sigue siendo brindar atención personalizada, exclusiva y de alta calidad a cada uno de nuestros clientes / Partners. Nuestro objetivo sigue siendo personalizar aún más el alcance de nuestro servicio y la solidez de nuestra red de partners, para lograr llevar soluciones en ciberseguridad a todos los hogares y empresas de la Argentina.
Somos un ejemplo destacado de lo que una PYME innovadora puede lograr con constancia, trabajo y dedicación.

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