Scala Data Centers ha tomado una posición de liderazgo en América Latina, destacándose por su compromiso con la sostenibilidad y la expansión continua en mercados clave como Brasil, Chile, México y Colombia. Mark Sanchez, Senior Director de Data Center Deployment para Latam, subrayó que ‘el mayor desafío que enfrentamos es mantener un alto nivel de sostenibilidad mientras continuamos expandiéndonos verticalmente’. Esta visión se refleja en las iniciativas recientes de Scala, incluyendo el lanzamiento del campus SSCLCR01 en Curauma, Chile, y la construcción de una gigantesca subestación eléctrica en São Paulo.

En Chile, Scala lanzó recientemente el campus SSCLCR01 en Curauma, con una inversión inicial de 65 millones de dólares y una capacidad de 5MW. Este centro de datos está estratégicamente ubicado cerca de Santiago y se conecta con importantes rutas de fibra óptica, incluyendo el futuro cable submarino Humboldt, que unirá América Latina con la región Asia-Pacífico para 2026. Este desarrollo subraya la capacidad de Scala para anticiparse a las necesidades del mercado, ofreciendo soluciones de baja latencia y alta disponibilidad.
Además, Scala continúa desarrollando el Lampa Campus en Santiago, que será el campus de datacenters más grande construido en Chile, con una capacidad proyectada de 80MW, de los cuales 30MW estarán operativos en 2024. Este proyecto forma parte de una inversión total de aproximadamente 400 millones de dólares en Chile, que incluye también un centro de datos HyperEdge en la región.
En Brasil, Scala está llevando a cabo una expansión significativa en su Campus Tamboré en São Paulo. Recientemente, la compañía comenzó la construcción de una subestación eléctrica con una capacidad de 560MW, la más grande dedicada a un datacenter en Brasil. Esta infraestructura permitirá a Scala soportar la creciente demanda de capacidades de datacenters impulsada por la inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas.
El compromiso de Scala Data Centers con la sostenibilidad se refleja en el uso exclusivo de energía renovable para alimentar sus instalaciones, así como en el desarrollo de tecnologías de refrigeración eficientes que minimizan el uso de agua, alcanzando un PUE (Power Usage Effectiveness) inferior a 1.2-1.3 en sus nuevos datacenters.